domingo, 3 de enero de 2010

¿Puede la ciencia dar respuestas a absolutamente todo? (y III)

 
 

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vía Genciencia de Sergio Parra el 1/01/10

Como corolario de las limitaciones epistemológicas de la ciencia, es hora de ir a los casos prácticos. ¿Qué hazañas asumen generalmente los científicos que jamás se alcanzarán? ¿Qué es imposible de conseguir aunque la ciencia avance 1.000 años? ¿Qué es lo que nunca se podrá resolver?

1.Nunca se podrá llegar al cero absoluto. Es decir, -273,15 grados centígrados. Dos son los fenómenos que impiden alcanzar esta temperatura. El primero es que los gases, al enfriarse, se contraen hasta un punto límite en el que su volumen es cero. Este punto es precisamente la temperatura de -273, 15 grados bajo cero. El segundo fenómeno es que la temperatura se considera una consecuencia del movimiento de las moléculas de un cuerpo. Al aproximarnos al cero absoluto, se supone que todo movimiento va desapareciendo y las moléculas tienden al estado de reposo.

Así pues, se precisaría de una cantidad de tiempo y de energía infinitos para alcanzar el cero absoluto. Un equipo de la Universidad de Helsinki consiguió hace un tiempo el máximo acercamiento a esta cifra, pero se quedó a 3 diezmilmillonésimas de grado del cero absoluto.

2. Nunca se podrán hacer predicciones exactas sobre el futuro. Olvidaos de las bolas mágicas o de los expertos en economía que se atreven a profetizar qué pasará con el mercado en unos años. Todos se equivocan o aciertan por casualidad. Esto ocurre gracias a la teoría del Caos: cualquier acontecimiento está condicionado por una cantidad ingente de influencias diferentes, y sólo un cambio minúsculo en cualquiera de ellas podría afectar drásticamente el curso del futuro.

3. Nunca se podrán leer algunos códigos secretos. Aunque la potencia informática crece a una velocidad inimaginable, aunque hay ordenadores capaces de vencernos en una partida de ajedrez, lo cierto es que hay encriptaciones que se resisten a cualquier descifrador. En 1949, el científico americano Claude Shannon demostró que, por debajo de cierta longitud de texto, simplemente no hay suficiente información que pueda utilizar el descifrador para hacer sus suposiciones e investigaciones.

4. Nunca se podrá hacer una bola de papel perfecta. A pesar de que el papel parecer una material capaz de adoptar las formas más increíbles gracias a los más avezados expertos en papiroflexia, nadie podrá nunca modelar una esfera sin terminar con muchos cortes, pliegues y arrugas. Se podría hacer trampa construyéndola con millones de cuadrados diminutos pegados entre sí, pero no sería una auténtica esfera pura, no sería intrínsecamente curva.

La diferencia entre la curvatura real y la aparente fue probada por primera vez por el matemático alemán Carl Friedrich Gauss, hace más de 150 años. La teoría de Gauss de la geometría diferencial está en la relatividad general, que contiene la clave del universo.

Sin abandonar el papel, nunca se podrá doblar una hoja de periódico cien veces sobre sí misma. Un objeto así sería tan grueso como todo el Universo conocido.

5. Nunca se podrá encontrar el kilómetro cero del Universo, su centro, el lugar desde el cual se alejan todas las galaxias. Estéis donde estéis, siempre veréis galaxias alejándoos de vosotros a toda velocidad. Así pues, ¿dónde está el centro del Big Bang, de la explosión que lo generó todo? La respuesta es: en todas partes. Para imaginar mejor algo así hay que concebir la expansión del universo como un globo inflándose, con las galaxias como monedas diminutas pegadas a la superficie. Cada moneda parece entonces estar alejándose de las demás. El Big Bang sería como el aire insuflado por nuestra boca para hinchar el globo. En este modelo del universo como globo, por supuesto, la piel bidimensional del globo representa las tres dimensiones del espacio.

6. Nunca se podrá conseguir una democracia perfecta, diseñar un sistema de votación completamente justo y racional. Ello lo demostró matemáticamente en 1972 el economista norteamericano Kenneth Arrow, obteniendo así el Premio Nobel. Así pues, dejad de plantearos si son mejores los métodos de repartición de escaños por circunscripciones (el español) o la representación proporcional (que da más oportunidades a las minorías, aunque la voz de las minorías también pueden ser nocivas, como la de los neonazis).

7. Nunca se podrá dibujar un mapa que necesite más de 4 colores para distinguir dos países vecinos cualesquiera. Aunque se intentó desde 1851, cuando se señaló esta característica de los mapas políticos, nadie lo consiguió. Quedó totalmente probado gracias a los matemáticos Wolfgang Haken y Kenneth Appel, cuando en 1976 combinaron un revoltijo de los intentos pasados con un superordenador.

Vía | Muy Interesante


 
 

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