domingo, 3 de enero de 2010

El ser humano llegará a su límite físico en el año 2060


Las nuevas tecnologías facilitan el entrenamiento de los deportistas de tal forma que, hoy en día, se obtienen marcas impensables hace apenas unas décadas.

Sin embargo, el ser humano tiene unos límites físicos que nunca podrá superar, a no ser que se convierta en una especie de mujer biónica. Cierto es que muchos de los límites actuales son simplemente psicológicos: en cuanto un atleta, por ejemplo, supera una marca que permanecía imbatible durante años, no es raro que otros atletas superen a sí mismo esa marca en poco tiempo, como si en realidad una barrera psicológica del tipo "es imposible" les hubiera boicoteado los músculos.

Pero una vez superados los psicológicos, los físicos no habrá forma de sortearlos. Y éstos llegaran sobre el año 2060. A partir de ese año, se acabaron los récords mundiales.

Es la conclusión a la que ha llegado el instituto francés de investigación biomédica (Irmes), después de analizar 3.260 récords mundiales establecidos desde 1896. El estudio señala, además, que los deportistas usan actualmente el 99 % de su capacidad. Y que en 2027, la mitad de las disciplinas habrán llegado a su límite.

¿Cuándo esto ocurra, tendrá sentido organizar competiciones de algunas disciplinas olímpicas?



favoritos

El harén de Pickering


Cuando debemos mencionar a un astrónomo del sexo femenino, a todos se nos viene a la cabeza Hipatia de Alejandría. Pero lo cierto es que hay muchas más astrónomas que han despuntado a la lo largo de la historia. De hecho, un buen grupo de ellas se aglutinó en un mismo y peculiar equipo de investigación que pasó a llamarse el harén de Pickering.

A pesar de que la época de la que estamos hablando (principios del siglo XX), donde los movimientos feministas todavía no habían eclosionado, un destacado astrónomo estadounidense, Charles Pickering, decidió formar un equipo de observación exclusivamente femenino.

Nacido en Boston y graduado en Harvard, Pickering llegó a ser director del Observatorio de Harvard y fue el descubridor, junto a Vogel, de las primeras estrellas binarias, en 1889. Sin embargo, también tenía una especial opinión sobre las mujeres: ellas tienen una mayor capacidad de observación.

A esta idea contribuyó que su admirado astrónomo angloalemán William Herschel también hubiera llevado a cabo sus investigaciones junto a una mujer, su hermana Carolina, considerada la primera astrónoma profesional de la historia.

Y es que Pickering creía que las mujeres tenían más facilidad en la tarea de analizar los datos de las fotografías espaciales gracias a su talento natural observador, además de su paciencia.

El golpe decisivo para formar un equipo exclusivamente femenino en un universo machista fue de índole económica: los fondos que financiaban el Observatorio procedían del legado de Henry Draper (el primero en fotografiar el espectro de emisión de una estrella), cuya sobrina Antonia Maury deseaba continuar su labor. Además, salía más barato contratar a mujeres que a hombres.

Así pues, finalmente, Pickering formó un equipo de 13 investigadoras, llamado el harén de Pickering por los científicos de la época. Entre las mujeres del equipo figuraba la mencionada Maury, Margaret Harwood, Williamina Fleming, Henrietta Swan Leavitt y Annie Cannon.

El harén de Pickerin llevó a cabo importantes descubrimientos en el campo de la astronomía. Aunque Pickering, siempre rodeado de mujeres, no pudo evitar sentirse atraído por alguna de ellas. Tanto es así que, al demostrarse la secuencia de clasificación se las estrellas según el espectro de emisión, efectuado por Annie Cannon, que se indicaba con letras (OBAFGKM), él propuso memorizarla con la frase:

"Oh, Be A Fine Girl, Kiss Me". (Sé una buena chica, bésame).

Vía Muy Interesante



Mozilla Firefox directorio de blogs Mi Ping en TotalPing.com Literature blogs & blog posts blog search directory